5/11/09

Espejismo

Quizá haya para mí un lugar al sol,
un cubil de soledad donde extender,
como mantel de olor, el fluir de la duda.
Una sola palabra, un ademán, un rito
que diluya el murmullo del pavor
que se acrece por dentro y disminuye
la fuerza de los músculos, la sangre
ya gastada por el severo tránsito
que nos conduce, ciegos, de la vida
a la muerte, de la nada a la nada.

(A. Buxán)

1 comentario:

Forlati dijo...

Nada de eso, mujer.

De la vida a la muerte: de los retazos de placer que nos inundan a la memoria de los que nos quieren.

Se la besa, guapetona!