"Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."
Los cambios vitales nos emocionan y nos aportan ilusión para empezar una nueva etapa, también nos crean un estado de inseguridad por miedo a lo desconocido. Puede que en nuestro interior sepamos que esos cambios siempre son buenos y positivos, pero nos negamos, nos negamos incoscientemente a salir de esa situación de bienestar y placer en la que nos vemos de alguna manera dirigidos. Cada vez que sufrimos un cambio vital entramos en un proceso de transformación que nos desorienta llegando a ser incluso doloroso, será cuestión de darle la vuelta, será cuestión de desenmarañar el ovillo mental y ordenarse. Personalmente me he visto inmersa últimamente en muchos cambios vitales, pero también es cierto que hasta ahora ninguno ha sido negativo, al revés me han hecho un poco mejor persona, me han hecho pensar tanto en mí como en lo que me rodea y valorarlo, valorar hasta lo más insignificante que poseo, y eso señores no puede ser malo.
Les cuento todo esto porque hoy me planteaba que si a menudo nos viésemos embarcados en un proceso de transformación, es decir, un cambio vital, la sociedad cambiaría un poco, dejaríamos de estar sometidos a este estado de agilipollamiento que nos envuelve, pensaríamos en cosas positivas, valoraríamos las pequeñas cosas que con demasiada frecuencia caen en el olvido, dejaríamos de machacarnos los unos a los otros, y no pelearíamos tanto sólo por mantenernos en este nivel de vida que nos han enseñado, que nos han convencido que es el que hay que tener y que nos ha cegado para adaptarnos a cualquier cambio, pero esto, ya les digo, es sólo un planteamiento.
Si intentan comprar sus discos en el Corte Inglés, puede que les pregunten: perdón, ha dicho usted ¿Trompeti?, je
American Girl
Pues ella era una chica Americana Criada en promesas Ella no podía evitar pensar que Había un poco más de vida En alguna otra parte Después de todo era un mundo enorme Con muchos lugares a los cuales correr Sí, y si ella tuviera que morir en el intento Ella tenía solo una pequeña promesa Que ella iba a guardar
Oh sí, muy bien Tómalo con calma nena Has que dure toda la noche Ella era una chica Americana
Pues era una noche algo fría Ella estaba parada sola en su balcón Sí, podía escuchar los coches rodar Afuera en la 441 Como ondas chocando en la playa Y por un momento desesperado Ahí el se arrastró por su memoria de nuevo Dios es tan doloroso cuando Algo que está tan cerca Y que aún así está tan fuera de alcance
Oh sí, muy bien Tómalo con calma nena Has que dure toda la noche Ella era una chica Americana
Cuenta su biografía que nació aproximadamente el 29 de julio de 1872 en Pokróvskoie (Siberia). Rasputín, significa en ruso algo así como "libertino". Sin ninguna formación, no aprendió a leer ni a escribir. Trabajó durante algún tiempo de cochero y jardinero. Desde su infancia, hacía valer con orgullo sus dotes paranormales ante las gentes de su pueblo. Se casó y tuvo tres hijos, se ganó fama de disoluto y tuvo cuentas con la justicia en más de una ocasión. En 1901 abandona a su familia y se hace monje ortodoxo del monasterio de Vekhoture. Tras un tiempo de reclusión, sale a recorrer los caminos para predicar una especie de panteísmo semipagano por todo el país. De gran carisma entre las mujeres no sólo por su carácter misterioso y a una gran facilidad verbal e hipnótica también a cierta parte de su organismo que según dejó escrito su propia hija alcanzaba los 35 cm de longitud y que le fue cortada en el mismo momento de su asesinato. En el año 1968 apareció en el barrio parisiense de Saint-Denis un supuesto pene de Rasputín, guardado en una caja de madera y en poder de una anciana que afirmaba haber sido una antigua amante suya. Realizó una visita a San Petersburgo (capital del país por aquel entonces) en 1905 y fue presentado en la corte, donde causó un gran impresión a la emperatriz Alejandra Fiódorovna. Llegó a manejar los destinos de Rusia gracias a la curación milagrosa que propiciara al zaretvich [príncipe heredero] Alexis Nikoláievich, quien padecía de hemofilia. Desde 1907, el débil Nicolás II, dominado por la zarina, siguió ciegamente las indicaciones de Rasputín. A partir de 1911 Rasputín designó a muchos altos funcionarios del gobierno, la mayoría de los cuales fueron poco competentes. Cuando estalló la I Guerra Mundial, el zar se dirigió al frente de batalla para asumir el mando del ejército, así que Rasputín pasó a controlar el gobierno. Sus famosas orgías escandalizaron a la opinión pública rusa y circularon rumores de que conspiraba en favor de Alemania. Se le conocía por el sobrenombre del Monje Loco y su comportamiento comenzó a suscitar odios. Finalmente fue asesinado por un grupo de aristócratas que le habían invitado a una fiesta en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916. Parece probado que sus asesinos con el prícipe Félix Yussupov a la cabeza, le dieron pasteles y vino cargados de cianuro. Al ver que no le afectaban en demasía, el príncipe le disparó al pecho, le golpeó la cabeza con un bastón lleno de plomo y lo arrojó después al río Neva. Rasputín según se comprobó más tarde murió ahogado. Según un relato biográfico redactado por su propia hija, se afirma que el príncipe Yussupov también lo violó ayudado por sus cómplices, antes de disparle. No contentos con ello, uno de los asesinos lo castró y arrojó a un rincón el pene. Después uno de los sirvientes lo recogió y lo llevaría consigo en su precipitada huida a París. Es considerado como uno de los responsables del descontento que terminó por provocar el estallido de la Revolución Rusa un año después y la consiguiente caída de la monarquía.
Al igual que Nostradamos, escribió una serie de predicciones expresadas en su propio leguaje y sobre todo tipo de asuntos. Tres ejemplos...
Medio Ambiente:
"El aire que hoy desciende a nuestros pulmones para llevar la vida, llevará un día la muerte. Y llegará el día en que no habrá montaña ni colina; no habrá mar ni lago que no sean envueltos por el hálito fétido de la Muerte. Y todos los hombres respirarán la Muerte, y todos los hombres morirán a causa de los venenos suspendidos en el aire"
Religión:
"Mahoma dejará su casa, recorriendo el camino de los padres. Y las guerras estallarán como temporales de verano, abatiendo plantas y desbastando campos, hasta el día en que se descubrirá que la palabra de Dios es una aunque sea pronunciada en lenguas distintas. Entonces la mesa será única, como único será el pan"
Política:
"Y cuando los dos fuegos sean apagados, un tercer fuego quemará las cenizas. Pocos hombres y pocas cosas quedarán; pero lo que quede deberá ser sometido a una nueva purificación, antes de entrar en el nuevo paraíso terrestre"
Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento sobre una vieja terraza delante del golfo de Sorrento un hombre abraza a una muchacha después de ver su llanto luego se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto.
Te voglio bene assaie ma tanto tanto bene sai è una catena ormai che scioglie il sangue dint'e vene sai³.
Vió las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América pero era sólo el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice .
Sintió el dolor en la música, se levantó del piano pero cuando vió la luna salir trás una nube le pareció dulce incluso la muerte.
Miró en los ojos la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar luego de improviso salió una lágrima y él creyó ahogarse.
Te voglio bene assaie ma tanto tanto bene sai è una catena ormai che scioglie il sangue dint'e vene sai³.
Fuerza de la lírica donde cada drama es un falso, donde con un buen maquillaje y con la mímica puedes llegar a ser otro.
Pero dos ojos que te miran tan cercanos y tan auténtícos, te hacen olvidar palabras, confunden pensamientos.
Así todo parece tan pequeño, también las noches allí en América miras atrás y ves tu vida como la estela de una hélice.
Sí, es la vida que se acaba sin embargo él no lo pensó tanto por el contrario, se sentía ya feliz y volvió a comenzar su canto.
Te voglio bene assaie ma tanto tanto bene sai è una catena ormai che scioglie il sangue dint'e vene sai³.
Algo de ti, aun cambiado, queda conmigo. Viene con el mar, en el idioma extraño de personas que desconozco y sin embargo cada día me rodean, tras el repetido batir de lo vivo y el deseo de vivirlo.
Tal vez también algo de mí quede contigo. Si es así, como un perro que husmea callejones, podré seguir el rastro y hallarte al final de estos días, recibir la luz y el brillo del mundo que llevas contigo, o al menos sus pecios de materia encantada.
Espectacular paraje de la montaña alicantina, su ruta es un lujo, frente a él se sitúa la isla de Benidorm, curiosamente su cima está dividida, quedando entre ambos picos una tremenda hendidura; Capricho de la naturaleza o no, se relacionan ambas cosas, dando paso así a otra curiosa leyenda:
“Tajo de Roldán”
En tiempos remotos vivía en la sierra un gigante llamado Roldán. Era el dueño y señor de aquellos solitarios parajes que él recorría libremente. Se había construido una tosca cabaña para guarecerse cuando las inclemencias del tiempo así lo exigían. El poderoso Roldán era indiscutiblemente el rey del Puig Campana. Cuando los animales feroces le acosaban le bastaba dar un par de zancadas para ponerse a salvo. Y con la misma facilidad llegaba hasta las tranquilas aguas del mar en los calurosos días del estío. Roldán vivía satisfecho y despreocupado en este privilegiado rincón. Pero, a pesar de todo, no era Roldán un ser alegre sino más bien parecía taciturno, casi triste. Vagaba errante y solitario en busca de algo que le faltaba a su vida, en busca de algo que le explicara su razón de ser. Un día, mientras caminaba hacia el mar para bañarse, se encontró con una jovencita muy muy bella. Estaba jugueteando con el agua y al percibir la presencia del intruso se volvió rápidamente. Sus ojos, de un azul profundo, le miraron con curiosidad pero sin temor. Y con ese gesto eterno de inconsciente coquetería, le ofreció agua en el cuenco de sus blancas manos. Rió la joven suavemente y rió el gigante con una carcajada, tan poderosa, que hizo estremecer a la montaña. Y volvió a reír gozoso y feliz como nunca.Desde ese instante ya no se separaron. Roldán la condujo a su cabaña que, su gran amor, sabría transformar en un refugio grato para ella. Los dos gozaban de una felicidad perfecta. Dormían bajo las estrellas y Roldán sabía encontrar las hierbas más finas y más perfumadas para que sirvieran de lecho a la joven. La dicha, como en cualquier leyenda duró poco tiempo.
Un día en que Roldán volvía a su cabaña contento y confiado, le salió al encuentro un extraño ser, una sombra más bien, de la que se desprendía algo siniestro y maléfico:
-¿Quién eres? –le preguntó. La sombra aparentó no haberle oído y con voz helada, en la que no obstante se adivinaba un fondo de piedad, dijo: -Corre si quieres encontrar viva a tu compañera pues cuando muera el día acabará también su vida. Cuando el último rayo de sol abandone tu cabaña, morirá.
Roldán partió veloz hacia su cabaña. La joven estaba muriéndose efectivamente, tal como le acababa de profetizar aquel ser malvado. Su pena y su desesperación no tuvieron límites. Se quedó paralizado en la entrada no atreviéndose ni a respirar por temor a que el más pequeño movimiento pudiera romper el frágil hilo que aún la unía a la vida. El coloso se irguió en toda su extraordinaria estatura y con fiero ademán amenazó al sol que, indiferente a su desesperación, caminaba hacia el ocaso con el mismo esplendor de siempre.
Roldán se repetía, una y otra vez, la profecía: “Cuando se oculte el sol, cuando su último rayo desaparezca de la faz de la tierra, morirá … morirá …
El sol se iba hundiendo cada vez más detrás de la montaña y Roldán enloquecido, ciego de dolor, salió volando más que corriendo hacia la cumbre del “Puig Campana” tras cuya ladera iba ocultándose el astro del día. De un furioso puntapié arrancó un enorme pedazo que salió por los aires y fue a caer en el mar.
Por aquel hueco siguió penetrando la luz del sol durante unos minutos más. El sol, entonces, como un fugitivo despiadado se ocultó por completo…
Con ella en brazos continuó andando errante bajo las estrellas, menos bellas y menos pálidas que el rostro que descansaba sobre su corazón ….
La salida de la luna, marcando una estela luminosa en el mar, atrajo su atención. Hacia allí se dirigió entonces como un sonámbulo, quien sabe si con la loca esperanza de que aquella luz que la diosa de la noche derramaba sobre el agua pudiera devolverle la vida a la niña rubia que parecía dormida. Con los ojos fijos en el disco de plata llegó hasta la playa. Penetró en las aguas, siguiendo siempre aquel camino fosforescente, cuya claridad le permitía contemplar otra vez el rostro amado. Nuestro héroe caminó hacia el fondo del mar llevando siempre en alto el cuerpo de su amada hasta que su marcha se vio detenida por la isla recién nacida. Por un momento, amparado por una concavidad del islote, pudo aún defenderla. Después, vencido por completo, la depositó con infinito cuidado en ese mismo hueco.. Él no regresó jamás.