

Ni DS, ni PSP, ni internet ni nada de nada, mis juegos eran juegos de calle, a partir de las cinco y media de la tarde un reguero de niños salía de las porterías que daban lugar a la calle Músico Torres Climent, allí pasé mi infancia y allí aún viven mis padres, con los años perdí la cuenta de cuántas criaturas nos reuníamos pero créanme si les digo que se podía hacer al menos tres alineaciones con algún que otro reserva.
Jugábamos a los cromos de picar, hacíamos un montoncito bocaabajo en el suelo y con la mano haciendo vacío había que darles la vuelta y ponerlos de cara, era una pequeña apuesta, a veces te llevabas tu cajita a rebosar y otras un poco más temblorosa, eso las chicas, mientras, los chicos jugaban a las chapas, en aquella época en las de los botellines de fanta, coca-cola y alguna más, llevaban el dibujo de la cara de distintos jugadores de fútbol y así conseguían hacer su particular equipo, también habían juegos conjuntos, el pañuelo, dos filas tremendas, una madre y un número, ganaba el que antes cojía el pañuelo y volvía a su sitio, una forma de jugar a pillar, que también lo hacíamos, a relevos, utilizábamos tres calles, a matar, y como no, a churro, mediamanga, mangotero....., convirtiéndose en el juego más habitual cara a la adolescencia (los tocamientos descuidados eran brutales), la comba, la goma, la bici, el patinete y un sin fín de juegos inventados y disfrutados por todos hasta que nos hicimos algo más mayores y los intereses fueron otros, intereses que ustedes pueden imaginar....
Utilizando los dos puntos de vista el mío y el de Sergio y un poco la nostalgia, la calle parece distinta, los gritos de la chiquillería han sido sustituídos por el trasiego de motos, coches y demás medios de locomoción con los que es imposible compatibilizar este tipo de juegos. La calle ya no es la misma, ya no se ven niños, ya no se oyen risas, ya no queda espacio para los juegos de calle.
Y usted, ¿a qué jugaba?